AGUA Y CENTROAMÉRICA
Actualmente, 15 millones de centroamericanos carecen de agua potable y no tienen acceso a servicios de saneamiento básico, lo que supone más del 40% de la población. Solo en Centroamérica, la carencia de agua potable se ha cobrado más víctimas que cualquier conflicto bélico en los últimos 30 años: 6 millones de muertos, una quinta parte de ellos niños.
La región, en general, posee agua suficiente, sin embargo sus recursos hídricos están sujetos a un estrés creciente y, en las últimas décadas, el acceso a agua segura se está convirtiendo en un gran problema social y económico debido a que el crecimiento de la población ha aumentado notablemente la demanda. A su vez, la calidad del agua se ve afectada por la degradación derivada del uso de sustancias tóxicas por parte de la agricultura, la mala gestión de las aguas residuales y por los residuos sólidos procedentes de la industria y la minería.
La principal fuente de agua potable para la mayoría de los grandes núcleos de población, pequeñas áreas urbanas y casi la totalidad de las áreas rurales es el agua subterránea. El agua subterránea se encuentra protegida contra la polución de forma natural por gruesas capas de suelo y roca y, generalmente, suele ser menos vulnerable que la de la superficie. No obstante, una vez contaminada, su recuperación es prácticamente imposible.
A pesar de la alta dependencia de las aguas subterráneas en Centroamérica, no existe todavía un marco regulador amplio entre todos los países de la región ni una gestión efectiva de los recursos hídricos comunes que preste atención a la interconexión entre ellos.
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